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Cuentos imaginativos y nihilistas utiles para pensar
El logo es la cabeza de una vaca

Solo la nada existe

10 años

10 años

Te obsesionas, después de diez años te sigues obsesionando y no digas que la obsesión te ha aparecido ahora, de golpe. Quizás te engañes a ti mismo, pero no mucho mas. Piensas, pensabas, en cómo estaría su cadáver. Lo pensabas a la semana de haberla enterrado, a los quince días, al mes, a los dos meses y diez años después sigues pensando en ello. Durante este tiempo te has informado. Seguir leyendo

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La tía mala

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Ibamos Una vez al mes a visitarla. Teníamos que coger el autobús hasta las casas baratas del Besós, allí atravesar la pasarela de madera que atravesaba el río hasta donde estaba el restaurante el Molinet y a partir de ahí y tras bordear los tejares de Serret llegábamos a la casa en donde vivía mi tía.

Ella era la que yo en mi ignorancia infantil llamaba la ‘tía mala’, no porque fuese una mala persona sino porque siempre estaba enferma en cama. Seguir leyendo

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Mas vale pedir

masvalepedir

Como cada día aprovecha que pasa una persona la barrera de entrada al metro para colarse sin pagar. Va aseado lo indispensable, sin afeitar y a medio peinar su pelo mal cortado. Mientras que baja las escaleras iba componiéndose la ropa de forma que tuviese un aspecto mas digno, pues eso ayuda a que la gente sea mas generosa. Cuanto mas te pareces a ellos mas pena les das, pensaba, y ellos te dan mas dinero: debe de ser que se ven representados en ti. A llegar al andén se coloca discretamente en un extremo del mismo detrás de una pareja. Seguir leyendo

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El reciclado

Reciclaje

El vendedor le había explicado amablemente todos los detalles de la vivienda entre los que se contaban, aparte del mismo apartamento, el parking, el trastero y el jardín con la piscina comunitaria, pero cuando bajo por primera vez al trastero no le fue fácil encontrarlo por el solo y tuvo que volver a subir en busca del conserje. Este le acompañó amablemente al ascensor de la escalera C, después hasta el sótano -2, y a través de dos puertas, una de ella con llave hasta el pasillo en donde estaba su trastero.
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Esperanza, la loca

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Es incomodo estar en esa postura durante horas e igualmente incomodo, sino mas, estar viendo la misma cadena de televisión de forma continua, un día tras otro de manera que parece que el mundo sea una rotación permanente que me lleva cada veinticuatro horas a la misma escena sin ser, como en el día de la marmota, la oportunidad de ligar con la persona de tu vida, sino la de mujeres, hombres y viceversa o la de sálvame naranja, limón o de lujo. Puedo asegurar que no hay comparación posible entre Andy Mc Dowell y Lidia Lozano, y mucho menos entre Bill Murray y Jorge Javier Vázquez.
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Me emborracharé

me emborrachare

Todo empezó a primeros de septiembre. Un viernes, recuerdo. Me la encontré día esperando el ascensor a las nueve pasadas, sudorosa. Al comentarle que hacía mucho calor para la época del año en que estábamos, me dijo que no estaba así por el calor, sino porque se había apuntado a clases de baile en la Aliança y justo acababa de llegar de la primera clase. Lo dijo entusiasmada. Le di la enhorabuena y le desee que llegará a ser como la paulova. Se rió mientras yo bajaba del ascensor y le deseaba las buenas noches. Seguir leyendo

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Pasado, presente y futuro

Pasado, presente y futuro

Cada año a primeros de diciembre se montan unas casetas en los laterales de la Gran Vía. En ellas se vendían cuando yo era niño juguetes; hoy en día se venden camisetas del Barça, del Madrid, joyas, artesanía, sombreros y gorros, churros, prodigiosos recipientes de plástico, cremas para adelgazar, fregonas anunciadas por la tele, imitaciones de arte egipcio, almohadas, almohadones, cojines con un “te quiero”, algodón de azúcar, castañas, boniatos, piedras preciosas de plástico…y juguetes.
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Armarios vacios

armarios

Cuando me llamó mi hija, nerviosa como siempre, para decirme que Manolo se había ido de casa, yo estaba en medio de una reunión, le dije que le llamaría cuando acabásemos y colgué mientras que ella intentaba explicarme lo sucedido. Lo cierto es que se me fue el santo al cielo y fue ella la que volvió a llamarme. Me dijo “papá se ha ido”, así directamente y sin preámbulos.

—¿Pero qué tonterías dices? ¿Qué quieres decir con eso de que papá se ha ido? Ido ¿a dónde?Seguir leyendo

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Xenofobia 2

Emigrantes en Cataluña

Voy a trabajar en moto todos los días menos cuando llueve. Esos día me muevo en taxi o en autobús. Lo normal es que use el autobús salvo cuando deja de llover a media mañana en cuyo caso me voy al mediodía a comer a casa en taxi y vuelvo al trabajo, por la tarde en moto. Aquel día no me di cuenta que llovía hasta salir de casa y como era muy tarde cogí un taxi. Al mediodía no llovía pero la previsión era que a partir de las cinco volverían las lluvias por lo que decidí irme a comer al Viena. Así fue que por la tarde salí de la oficina y me fui a coger el autobús. Hay varias paradas cerca pero siempre voy a la más cercana a pesar que no tiene pantalla para indicar el tiempo de espera. Seguir leyendo

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La dieta

la dieta

Su marido la quería mucho, incluso cuando llegó a los ciento veinte quilos la siguió queriendo mucho, jamás le dijo ninguna palabra relacionada con que estaba engordando, cosa que empezó a pasar desde poco después de conocerla, siendo ambos dos adolescentes. Ella también le quería mucho y por eso, y por ella misma, no le gustaba estar tan gorda. Llevaba su gordura con resignación. Se excusaba siempre a si misma y tenía muchas maneras de hacerlo, ninguna de ellas muy original: sus padres eran gordos; había tenido una enfermedad de niña y le habían dado una medicina que engordaba; no comía casi nada pero tenía un metabolismo muy extraño; y un largo etc.Seguir leyendo

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El rincón

el rincon

Molestaba al entrar y al salir. Se podía haber puesto en cualquier otro sitio, pero no, tenía que haberse puesto en aquel rincón de manera que tropezabas con ella al entrar y al salir sin poder evitarlo.

Todo empezó hace unos tres meses cuando después de cenar me dijo:

— Hoy he ido al médico y…— paró un momento— … y me ha dicho que me queda poco tiempo.
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Mundos paralelos

Mundos paralelos

Juan había conocido a aquella chica por casualidad en aquel pequeño pueblo de montaña. Estaba mirando el arroyo que lo cruzaba cuando oyó llegar al autobús de línea que paró al otro lado del puente de madera. Giró la cabeza para ver que nuevos turistas llegaban y la vio bajar, pequeña, frágil, con unos pantalones de pana, un jersey de cuello alto rojo, una cazadora negra con el cuello de falso borrego, una larga melena rubia, una sonrisa y una mirada como no había visto en su vida. Sintió una sensación hasta entonces desconocida en su interior y, a pesar de su extrema timidez, se lo pensó unos largos segundos, se dirigió hacia ella convencido que era la cosa más bella que había conocido hasta entonces.Seguir leyendo

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El Porsche

Porsche 911

Como cada domingo a las ocho de la tarde por la tarde cerró la tele, se puso los zapatos y cogió las llaves del coche y la tarjeta del parking. Como había empezado a refrescar cogió la gabardina y salió de casa. En el rellano se encontró con el matrimonio que vivía enfrente suyo:

—Buenas tardes que ¿de paseo?—dijo

—Sí, ya lo ve. Aprovechando que aún hace buen tiempo vamos a dar una vuelta — le respondió el hombre mientras que la señora asentía sonriendo.
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El convenio

El convenio

Nadie hubiese imaginado tres meses atrás que Podnik S.L. iba a ser la prospera empresa que era ahora. Ni siquiera lo podía imaginar Manuel González veterano sindicalista y uno de los más veteranos miembros del comité de empresa..

Podnik S.L. era una empresa situada en Mirabell, hermoso pueblo cercano a B, que se había dedicado desde que la fundó el abuelo de los actuales propietarios a la fabricación de polarímetros de niobio.Seguir leyendo

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La lavandera

lavanderas

Miró con orgullo las tres líneas del tendedero llenas a rebosar de sábanas, camisas, calcetines, pañuelos, bragas, pantalones y demás prendas. Lo comparó con el del piso de enfrente satisfecha porque una vez más tenía más ropa tendida que doña Francisca, la vecina del sexto primera y la única del rellano con la que compartía patio de luces .
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Siniestro y Gritón

siniestroygriton

Cada día llega andando, con la trinchera de piel negra, mas abierta aún por las manos que siempre lleva en los bolsillos de los pantalones. El pelo largo, sobre el hombro, con inicio de calvicie, peinado hacia atrás, moviéndose con un  ritmo senoidal, igual que el resto del cuerpo, marcado por sus pasos.
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La caja de las fotos

CajaZapatos

Se habían cambiado de piso hacía unos días. El piso de Gran Vía era más grande y soleado que éste. Todo exterior, con el comedor y el salón dando a Gran Vía y los dormitorios y la cocina al patio de la manzana. Con el sueldo de su reciente jubilación no podía pagar cada mes mil doscientos euros de alquiler y por eso se habían mudado al barrio de San Andrés, a una de esas calles de casas bajas, en las que aún se vivía como en un pueblo fuera de Barcelona.Seguir leyendo

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Yo, también

LeerLaMente2

Las relaciones de pareja son muy complejas. Personalmente he tenido varias. Concretamente cuatro. Ya sé que para mí edad no son demasiadas puesto que salgo a una cada quince años y descontando los años inhábiles salgo a una cada diez años. La verdad es que no me preocupa este hecho (me refiero a la frecuencia) y más cuando no hay estadísticas con las que compararse.
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La oscuridad

Oscuridad

Siempre había tenido miedo de la oscuridad. Sobre todo de noche. De pequeño su madre siempre le dejaba la luz abierta a pesar que su padre se lo recriminaba diciéndole que iba a hacer de él un niño débil. De mayor no le fue fácil explicar a sus amantes que en su habitación se dormía con la luz encendida.Seguir leyendo

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Cada vez que abría los ojos veía los suyos

ojos

Cada vez que abría los ojos veía los suyos. Abiertos de par en par. Fijos, mirándome. Dos luces blancas en medio de la oscuridad. Era igual que fuesen las doce de la noche que las cuatro de la madrugada. No entendía cómo podía descansar y estar estaba más fresca que una rosa a la mañana siguiente. Ella descansaba, yo no. Era imposible hacerlo con dos ojos que te vigilan a todas horas. Era obsesivo.
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El container

Contenedor

Son las nueve y media de la noche. Es julio. Hace calor. Alrededor del contenedor, junto al que esperan ellos y otras cuatro personas, hay muchas manchas en el suelo, en las que se quedan los zapatos pegados al pisar. María mira a su marido que está con la mirada fija en la esquina. Ya falta poco. A él no le gusta tener que hacer esto y de vez en cuando se lo recrimina ¡como si a ella le gustara recoger comida de la basura!
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Así empezó

Lapio

Sus ojos estaban descubriendo paisajes muy diferentes al de las suaves laderas, siempre verdes y con grandes robles, que habían sido su vida de siempre. A las montañas mas grandes de lo que se podía imaginar existiesen, había seguido una inmensa llanura de color amarillo que se movía con la brisa en profundas ondas. Eso era lo que estaba viendo ahora a través de la ventana del tren.
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La siesta

lasiesta

Me quedé dormido, como tantas otras veces, en el sofá, mientras veía una película vista varias veces en la tele. Creo que me quedé dormido en uno de los descansos al poco rato que una agradable dijese que en seis minutos, que en la realidad serían diez o doce, volvían con nosotros. Seguir leyendo

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Miedos

Miedos

—No quiero quererte, porque si te quiero y te pierdo sufriré mucho

—Eso es absurdo—le contesto él—De esta manera ya me estás perdiendo antes de tenerme.

—No, no te pierdo porque no te he tenido nunca ¿entiendes?

—No, no lo entiendo. Así nunca querrás a nadie.
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Era poeta

poeta2

Era poeta. Escribía poemas de amor, tiernos, delicados. De esos que te llevan sin querer a recuerdos maravillosos. Trabajaba de contable en un almacén de plástico y escribía por placer. Cada día publicaba un poema en su blog. Nadie los leía, pero él era feliz escribiendo y publicando.Seguir leyendo

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Su padre había cambiado últimamente

Mi padre

Su padre había cambiado últimamente. Había cambiado de forma preocupante y él tenía que hacer algo.

Su padre seguía levantándose cada día a las seis de la mañana, hacía sus ejercicios de gimnasia, se duchaba, desayunaba, se vestía y se iba a la oficina. Volvía a casa a las seis de la tarde, se tomaba un té verde con menta y se iba a dar clases de viola a sus alumnos en la escuela municipal de música, de siete a diez de la noche. Seguir leyendo

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Mi padre dormía mucho

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Mi padre dormía mucho, pero no siempre había sido así. Me acuerdo que, cuando tenía yo seis o siete años, lo único que hacía era trabajar. Por las mañanas iba a una fundición. Volvía a casa y comía. Después, sin hacer ni una siesta, se iba a trabajar a otra fundición. Volvía tarde, ya de noche. En el fregadero se quitaba una capa oscura que le cubría, cenábamos y después se iba a dormir. Explico esto para demostrar que dormía lo normal, mas bien poco.
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La montería

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“Entonces le dije a mi mujer si vienes de caza conmigo el fin de semana, me ahorro los trescientos euros de la puta”.

Eso lo contaba Julián, orgulloso de si mismo, en su gran despacho de paredes decoradas con cabezas disecadas de jabalíes, corzos, ciervos, gamos, muflones, cabras monteses y la de un lince. Seguir leyendo

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La señora María y Rafael

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La señora María está ordenando, como todos los días, la habitación en la que su marido Rafael da clases particulares a seis niños. Las clases las empieza media hora después de volver del colegio de curas en el que trabaja de maestro de ingreso de bachillerato. Dentro de poco llegará él. Abrirá la puerta y le dirá “Buenas tardes, María”, como todos los días desde hace veinticinco años. Seguir leyendo

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¿Quince años?

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Después de encontrarla en Facebook y de estar varios días dudando en enviarle un mensaje, aquel día por fin se decide. Es muy escueto, simplemente escribe ¿Anón? Se queda mirando el monitor durante unos minutos esperando una contestación instantánea que no llega ese día ni al día siguiente. Al tercer día, por fin, recibe una respuesta menos cálida de lo que desea, pero mejor de lo que podía haberse esperado después de treinta y cinco años.Seguir leyendo

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Casa de las tías

Casa de las tias2

Despertó al niño con un beso. Como cada día desde que había nacido. De eso hacía ya cinco años. Lo cogió en brazos con cariño y lo llevó hasta el lavabo. Le lavó ella misma la cara y las manos; primero un poco de agua, después el jabón y por último mas agua para aclararle. Él. no se quejó de lo fría que estaba el agua, nunca se quejaba. Seguir leyendo

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Aquella noche no sabes cuanto lloré

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Un día salí contigo y nos fuimos a pasear por Sarriá. Estaba feliz y nos lo estábamos pasando bien. Me giré y te comenté: “ostras, este señor parece que nos sigue” pero creí sinceramente que debían de ser imaginaciones mías y no hice más caso. No sé si te acuerdas. Volví a casa y mi madre estaba en el pasillo. Me preguntó: “¿te lo has pasado bien?, pareces contenta” Le contesté que sí. Seguir leyendo

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La maldición

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Tenía un despacho normal: ni grande ni pequeño. Una mesa, tres sillas, la suya y dos para las visitas, dos cuadros corporativos, un mueble bajo y una librería a las espaldas de la mesa. Encima del mueble bajo tenía un bonsái de plástico, que parecía de verdad, y un perro blanco de peluche. Sobre la librería cinco jarrones de diversas procedencias. Al poco incorporó un marco con una foto de una mujer de unos cuarenta años, sentada en un bar, posiblemente en algún lugar de Francia, rubia, con un cigarrillo en la mano y sonriendo.Seguir leyendo

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Un rincón para llorar

El grito2

—Tomate un gelocatil para el dolor de cabeza ¿te preparo uno?

—Si, por favor, me duele mucho.

Después la ambulancia de urgencias. El coma inducido. Las primeras palabras del médico diciendo que ha tenido una hemorragia cerebral muy severa; no hace falta ser médico para entender las consecuencias. Las lagrimas de desesperación, allá en un rincón para que nadie te vea, incluso en estas circunstancias te escondes para llorar a solas.Seguir leyendo

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El borracho

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Sacó el tetrabrik de la bolsa, le quitó la pinza con que lo cerraba y pegó un largo trago de vino que rebosó su boca, se deslizo por la barbilla sin afeitar desde hacía mas de una semana y acabó ensuciando, aún mas, su camisa. Cerró el tetrabrik y se limpio la cara con el antebrazo. Miró, apoyando todo lo que pudo la barbilla en el pecho, la mancha de vino e intentó, torpemente, limpiarla con la mano, mientras miraba…Seguir leyendo

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Vázquez

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Segundo empezó con solo una novedad en clase: Vázquez. Vázquez era un niño gordito, con la timidez propia de los novatos, acentuada en su caso por un acento diferente (Martínez nos dijo que era gallego porque era igual que el de una tía suya que era de Lugo). La gordura, la timidez y el acento no ayudaron a su integración en la clase. Tampoco lo hicieron que no fuese un empollón, ni jugase bien al futbol o que fuese uno de los pocos internos del colegio. El primer día le pusimos de mote el “gordo”, que cambiamos, después de la aclaración de Martínez, por el del “gallego”.Seguir leyendo

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No hay nadie

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Suena el despertador, son las ocho de la mañana. Aprieta un botón y se da media vuelta. Siete minutos después vuelve a sonar, los siete minutos han pasado como si hubiesen sido siete segundos. Está tentado a apretar otra vez el botón pero sabe que, si lo hace, pasarán siete minutos mas, los suficientes como para llegar tarde a la oficina.Seguir leyendo

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En memoría de Martin Niemöller

Le quitaron la vivienda
y no hice nada
Le vi dormir en la calle
y no hice nada
Le despidieron de su trabajo
y no hice nada
Dejó de poder ir al médico
y no hice nada
Le vi recoger comida en la basura
y no hice nada
Su hijo no podrá ir a la universidad
y no hice nada
Todos ellos habían visto lo mismo antes
y no habían hecho nada

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La Blackberry del metro

Blackberry2

Eran las seis de la tarde. Iba a buscar el libro ‘Mi hermana Elba’ a una librería en la calle Rocafort. Era el libro que iban a comentar en el curso de narrativa ,al que se había apuntado, en el tercer trimestre y solo lo había podido conseguir de segunda mano, después de buscar por Internet. No acostumbraba a viajar en metro porque le molestaban las aglomeraciones, subir y bajar escaleras, el traqueteo de los vagones, pero en aquella ocasión era lo mas práctico pues llevaba de puerta a puerta y a aquella hora pensaba que no habría demasiada gente. Seguir leyendo

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Montecristo del nº 2

montecristo2

Entró en el estanco. Preguntó a la dependienta si tenían montecristos del número 2. Esta le respondió, con un tono entre indignado y orgulloso, que si, que por supuesto, que en su cava de habanos había montecristos del numero 2, del 1 e incluso de clase A. Al poco le ofreció la caja abierta para que él mismo escogiese uno. Tanto da, respondió a su ofrecimiento, el que usted escoja estará bien. Pagó, cogió el puro y se lo guardó en el bolsillo de la camisa. Seguir leyendo

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El vampiro de las ramblas

El vampiro de las ramblas2

Si pasea por las ramblas de Barcelona tenga cuidado porque le puede asaltar el vampiro de la rambla de los Capuchinos. No se fíe del nombre porque actúa igual en esa zona que en la de las Flores, que en la de los Estudios, que en cualquier otro tramo. Es posible que usted no haya oído hablar nunca de él y a lo mejor se piensa que esto es una broma. Seguir leyendo

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Cubata en vaso ancho

Cubata en vaso ancho2

No está mal la terraza. El suelo es de madera, tiene ocho mesas, también de madera, perfectamente alineadas con cuatro sillas en cada una. El techo es inclinado con dos grandes vigas horizontales que trazan las diagonales del rectángulo. Imita en su construcción las carpinterías sin clavos que hacían antaño los carpinteros tradicionales, escasos hoy en día.
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Aquel día no salió el sol

Sin sol2

Aquel día no salió el sol, no estaba nublado, no era el circulo polar, simplemente no salió el sol. La tierra seguía, como desde el principio de los tiempos, girando alrededor de su eje, dando una vuelta cada veinticuatro horas, y cada trescientos sesenta y cinco días alrededor del punto donde está/estaba/había estado el sol.
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Un cuadro encima de la chimenea

un cuadro en la chimenea2

Oyeron un ruido, como un fuerte silbido, y al mirar por la ventana vieron una luz que cruzaba el cielo. Parecía un meteorito pero en esta ocasión era mas azulado que en otras ocasiones. Comentaron caerá lejos, en el desierto como siempre, o mas allá incluso y volvieron a sus quehaceres. Al poco rato un gran estruendo hizo retumbar el interior de la casa y todos los objetos que en ella había. Seguir leyendo

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Mariposas en el estómago

mariposas en el estomago2

La tarde está pesada en la pequeña aldea del Pirineo, como si todo el calor del sol se concentrase durante estas horas para compensar el fresco de la noche y el frio intenso de los largos meses de invierno.

No hay nada ni nadie por sus calles de tierra mas allá de las chicharras, que no paran de repetir su monótono y estúpido canto; de esas moscas que revolotean en la sombra…Seguir leyendo

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Elógio de Pablo Diego Osborne

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Pablo Diego Osborne es una leyenda en la Alianza. En los treinta años en que colaboró activamente, participó en cuarenta y dos linchamientos, ciento cincuenta quemas de casas (mas otras catorce dinamitadas), trece iglesias asaltadas y calcinadas en su mayoría (no incluidas entre las casas anteriores), mas de trescientas palizas (una gran parte de ellas azotando con el látigo al condenado) e innumerables asesinatos (se calcula que unos veintisiete)Seguir leyendo

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El

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Francisco no sabía como podía haber aceptado aquella invitación. No tenía ningunas ganas de ir, pero respondió con un “de acuerdo” al sms de Enrique, que proponía quedar con él, dos días después en un bar de Rambla de Cataluña.

Sabía de Enrique, lo que le había contado Marta, que era de su edad…Seguir leyendo

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La joie de vivre

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El bebé acaba de salir de la barriga de su madre, ha sido un parto normal. La comadrona le pone una pinza en el cordón umbilical y a continuación lo corta. Sin lavarlo aún lo coge por los pies y le da un suave golpe en el culo, el niño empieza a llorar. Seguir leyendo

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En un frankfurt cualquiera

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El Frankfurt, un bar pequeño en donde sirven bocadillos, de una gran variedad de salchichas: große, blanca, frankfurt, país, chistorra… y desde hace poco tiempo ensaladas, para que la oferta de colesterol parezca dieta mediterránea.. Un bar en donde la gente come sentada en los taburetes alrededor de una barra en forma de U. Un sitio de paso, de comida rápida, nadie se entretiene mas tiempo que el necesario para mirar la carta (dura y de gran tamaño), pedir, comer e irse. Como mucho toman un café o una infusión.Seguir leyendo

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La línea del horizonte

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Hacía una tarde magnifica. Se encontraba bien. Las ramblas a finales de septiembre estaban en su mejor época. Lastima que siguiesen llenas a reventar de turistas, pero si no hubiese tanta gente quizás no hubiesen tenido el encanto que tenían, porque la verdad es que los edificios y los plátanos no eran ninguna maravilla. Seguir leyendo

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El Necronomicón del Ateneu

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Todos los sábados iba a clase de narrativa al Ateneu. El Ateneu es ante todo un gran almacén de libros, pues no solo los hay en su magnifica biblioteca sino que cualquiera de las aulas está inmersa en librerías que cubren sus paredes.
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Bocata clavos

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Otra vez me ha hecho el bocadillo de clavos se debe de pensar que estoy idiota y no me voy a dar cuenta no me quiere no me quiere nada yo tampoco la quiero nada la cámara la cámara me está siguiendo me sigue la cámara me esconderé debajo de la cama me quedaré muy quieto así no me verá la cámara tengo frio abriré …Seguir leyendo

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Silencios

Silencios2

Es el banco de entonces, ahora en soledad. La misma luz de siempre, apaciguadora. Sin turistas la basílica es silencio, la música de fondo también es silencio. Al entrar unas pocas lágrimas en los ojos, suficientes para humedecerlos. Después, con los recuerdos y con la paz, se han ido yendo poco a poco: los recuerdos le han podido a la melancolía. Seguir leyendo

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Gakugyojuju omamori

omamori2

Desde siempre he tenido afición a escribir, me ha gustado. Tengo en casa guardadas narraciones de cuando tenía catorce o quince años, que a veces releo sonrojándome al ver lo malas que son. Monté un blog en el que cada tres o cuatro días incorporaba una narración corta, de veinte a treinta línea. No tenía muchas visitas, pero alguna de ellas me elogiaba (hay gente muy amable suelta por el mundo).Seguir leyendo

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Ellos las prefieren morenas

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Hacía días que la estaba acechando horas y horas. La había descubierto mientras iba paseando por el bosque y le gustó mucho desde el primer instante en que la vio. Era realmente hermosa en su exuberancia y con sus redondeces que la hacían destacar del entorno. Estaba claro que tenía que ser suya mas pronto o mas tarde.Seguir leyendo

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Mejor un dry martini

drymartini2

A las ocho cerraban en el centro de acogida de día. Siempre procuraba salir antes, para poder tener sitio donde dormir en el local de Cáritas, sobre todo en días fríos de invierno como aquel. Pero, cuando uno se calienta con una partida de dominó, se pasa el tiempo volando y eso fue lo que pasó aquella tarde. Lo del dominó era un vicio que había adquirido cuando hacía camping, junto a su mujer y su hija, en la caravana que había comprado después que su hermana, practicante desde hacía años, le metiera el gusanillo.
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Carpe diem

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Paseas por Barcelona en Navidad, el centro es tu hábitat. Ahora se hace pronto de noche, a las cinco y pico, o a las seis. Las calles están como siempre en esta época, a reventar de gente. 

Te acercas a la Puertorriqueña y compras cien gramos de té verde, de ese chino que es mas suave para tomar sin menta. Seguir leyendo

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La lámpara

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— No tienes que hacer nada mas que lo que desees — me decía el genio de la lámpara que había aparecido al poco de frotarla. 

— Para ti es muy fácil eres un genio y no tienes obligaciones.

— Para ti también si quieres. Después cuando te estés muriendo harás como todos arrepentirte de no haber vivido una vida fiel a ti mismo, de haber trabajado tanto, de no haber expresado tus sentimientos de haber abandonado a tus amigos, y de no haber sido, en definitiva, mas feliz.Seguir leyendo

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Xenofobia

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Ghalib estaba contento. Había salido a celebrar con su gran amigo en la emigración Adel que había conseguido hacía una semana trabajo de contable. Era ya muy tarde, más de las tres, y caminaban aún alegres por una de las estrechas calles del Raval sin saber cuál, pero sin preocupación alguna pues siempre acababan encontrando el portal de su casa. Al girar la calle vieron a unos veinte metros un par de españoles, pelo corto, cazadoras de cuero, pantalones tejanos. No los distinguían con demasiado detalle pues la luz a pesar de no ser escasa tampoco era generosa. Ghalib redujo instintivamente el paso y sintió en la piel el escalofrío que había sentido otras veces.Seguir leyendo

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Me voy a U.S.A.

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Recoge las bragas que ha dejado dobladas encima de la hierba mientras acaba de limpiarse con un pañuelo de papel. Se las pone, se arregla la falda y se dirige hacia la camioneta. Abre la puerta y sube a la cabina. Él ya esta sentado con las manos al volante y con cara de impaciencia.

—No tenemos todo el día—dice sin mirarla y arranca el motor
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El fin del mundo

Findelmundo2

I

John Nuts no entendía cómo podía haber estado tan obtuso durante los últimos veintitrés años en los que había estado estudiando la reproducción de tres metros sesenta de diámetro de la piedra Cuauhxicalli, popularmente conocida como Piedra del Sol. Piedra de la que conocía hasta la última grieta de la impecable reproducción que le había hecho en poliéster una empresa inglesa. Ahora, que lo había descubierto, se admiraba de la sencillez de la solución y había aumentado su admiración por los astrólogos aztecas.

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El espejo

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I. Ideas

Cada día tengo mas arrugas en la cara, que vieja me he hecho. Y esas malditas manchas que no se disimulan de ninguna manera. Menos mal que puedo ponerme maquillaje y disimularlas aunque sigan notándose algo. No sé como me atrevería a salir a la calle sin maquillar. No, no me atrevería. Mañana iré al peluquero a teñirme , se me están empezando a ver las canas.

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La búsqueda

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Repitiendo la liturgia, como tantas otras veces, se puso las gafas y escribió en Google “Marta Izagandoa”. Apretó la tecla enter. Al momento se refrescó la pantalla, salió el mensaje "Aproximadamente 46 resultados;(0,10 segundos)" y debajo de él una lista de direcciones. Pensó que tenía suerte que se llamase Marta Izagandoa y no María Pérez. Repasó la lista con meticulosa lentitud y pasó de página. En la segunda aparecía la dirección de una web de números de teléfono: "Directorio alfabético de personas por apellido paterno”.
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10 pastillas

Sin título2

Abro la caja y saco de él las diez pastillas de color naranja que hacen  juego con las letras de la caja que componen la palabra Largacil 100 mg. Una a una las voy sacando del blíster en donde están protegidas. Las pongo sobre la mesa formando dos hileras de cinco pastillas cada una.

En 2008 se suicidaron en España tres mil cuatrocientas veintiuna personas, una de cada trece mil. Un millón en el mundo, veinte millones de intentos […]
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La sombra

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Al subir por las escaleras vio una sombra que se cruzaba con él fugazmente sin tiempo de saber a que correspondía. Se paró en seco entre asustado e intrigado. ¿Voy a ver que es eso? Se preguntó con igual intensidad que la necesaria para averiguar el origen de la vida, su posterior desarrollo a lo largo de los siglos y la posibilidad que esta hubiese aparecido en planetas lejanos y hostiles. ¿Cómo serán los seres vivos de una galaxia lejana? Seguir leyendo

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La traición

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Los policías entraron nuevamente en la celda. Uno era un tipo bajito con bigote, los otros dos iban vestido con uniforme gris. 

—Bueno Manolo ¿nos van a contestar hoy a alguna pregunta sin hacernos trabajar o nos vas a joder el día como durante la última semana?—preguntó el bajito. 

El preso los miró desde la oscuridad del rincón en el que estaba medio tumbado en el suelo sin decirles nada.Seguir leyendo

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Nostalgia

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Yo vivía feliz en la casa de campo aunque todos mis días fueran muy parecidos. Al salir el sol volvía  y dormía hasta casi el anochecer con un par de paradas para comer un poco. Alguna vez Alba interrumpía mi sueño para jugar conmigo aunque yo no tuviese ganas. Procuraba esconderme en algún rincón pero ella siempre me acababa por encontrar con lo que al final opté por dormir en el sitio más cómodo que era la cama de matrimonio.
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Violencia

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A pesar que la mar estaba tranquila como una bañera el barco se movía igual que si estuviésemos en una tormenta (ese era el estado del Ciudad de Barcelona tras mas de cincuenta años navegando) y la única manera de no marearse en exceso era dormir en una litera de la sala comunal para hombres, emborracharse o dedicarse a contemplarla desde cubierta con los ojos fijos en el horizonte y la brisa en la cara y esta era la elección de mis dos amigos y mía.Seguir leyendo

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Recuerdos reales

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La noche empezaba unas semanas antes escribiendo la carta que ponía en un sobre de correo aéreo (Oriente estaba muy lejos) y la entregaba al paje real después de una larga espera al frío de diciembre.

Aquella noche a mí me hacían ir a dormir pronto, con mi padre, en la cama de matrimonio, para que los reyes no me pillaran despierto, no fuese que pasaran de largo. Seguir leyendo

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Mi cerebro y yo

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Hasta leer a Punset (1) mi cerebro y yo nos habíamos llevado muy bien. Solo habíamos tenido algún enfrentamiento cuando volábamos en avión. El, empeñado en transmitirme un elevado grado de acojonamiento; yo, en explicarle, recordando mis clases de Dinámica de Fluidos y las estadísticas leídas, que el avión era el método de transporte mas seguro que existía.Seguir leyendo

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Dios y el diablo

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I

La guiri que andaba buscando guerra por la Ramblas yace desnuda, boca arriba, durmiendo, encima de la alfombra de hojas multicolores. El pelo desparramado como si un fotógrafo lo hubiese preparado para realizar unas tomas. Su sueño es tranquilo, profundo podríamos decir.

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El trilero

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Ser trilero es complicado y cansado. Por ello también requieren de sus ratos de ocio. El trabajo de trilero requiere una gran habilidad, inteligencia, capacidad de actuación y trabajo en equipo. Sin los palos blancos no habría negocio. Ellos son los encargados de ganar las primeras partidas, pareciendo jugadores normales (lo que no es fácil) de manera que el público se anime a jugar.
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El pito

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Vivo en uno de esos pisos de l’Esquerra de l’Eixample de doscientos metros cuadrados, construidos a principios del siglo XX y que han sido reformados. Tardo unos diez minutos en llegar a la oficina donde trabajo y poco mas en llegar a las Ramblas. Saliendo de casa cojo Gran Via, acostumbro a ir por uno de los dos paseos centrales, hasta Plaza Universidad, allí calle Tallers y poco después ya estoy en las Ramblas.Seguir leyendo

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El idiota

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El es un perfecto idiota, y cuando digo idiota no estoy usando ninguna figura retórica: es un idiota.

Un idiota de los que no llaman la atención por la calle, de los que puedes llevar de visita a casa de los amigos y no te van a dejar mal delante de ellos. No es el idiota que habla sin que se le entienda, ni que tiene que limpiarse las babas continuamente, ni de los que hurga en su nariz esté donde esté. Podríamos resumir: es un idiota educado.Seguir leyendo

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